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Cómo conseguir la eficiencia energética en edificios

La eficiencia energética se ha convertido, en los últimos años, en un objetivo primordial tanto para las administraciones como para los propietarios de viviendas. Por eficiencia energética se entiende tanto la reducción en el propio consumo de energía que realiza un edificio, como en el aprovechamiento de la misma. Con la correcta optimización de este recurso, no solo se reduce el consumo energético, y por lo tanto se logra un ahorro sensible, sino que se contribuye a reducir el impacto de las calefacciones y los sistemas de refrigeración en el medio ambiente. 

Principios básicos de la eficiencia energética

En España se estima que 13,6 millones de viviendas no presentan un ahorro de energía ajustado a las exigencias mínimas de las distintas normativas vigentes. Son datos del Consejo Económico y Social (CES), que destaca también que, precisamente, los hogares son responsables de cerca del 20% del consumo total de energía y del 6,6% de todas las emisiones de efecto invernadero. Las recomendaciones de los expertos pasan por la construcción de edificios de bajo consumo energético, en el caso de los nuevos, y en la renovación, basada en una batería de medidas, de los edificios con cierta antigüedad y que presentan carencias en este ámbito. 

Podemos diferenciar tres principios básicos de la eficiencia energética:

  1. Reducción de la demanda energética. Para hablar de eficiencia energética es imprescindible poner el foco en la reducción de la demanda energética en el interior del edificio. Es considerada una estrategia pasiva, y está vinculada a su envolvente térmica. Afecta a suelos, fachadas, cubiertas, particiones y huecos. La reducción de la demanda se logra, también, con la gestión adecuada de la ventilación de los espacios interiores.
  2. Uso de instalaciones con máxima eficiencia. Esta estrategia activa considera el uso de instalaciones con la mayor eficiencia energética posible teniendo en cuenta que el consumo de energía es el resultado de la relación existente entre la demanda de la edificación y el rendimiento de sus instalaciones. 
  3. Uso de energías renovables. La satisfacción de la demanda mediante el uso de fuentes de energía renovable y limpia, dejando atrás el uso de combustibles fósiles, es el tercer principio básico de la eficiencia energética. Esto rebaja la dependencia energética en los edificios y la huella medioambiental negativa en el medio ambiente.

Cálculo y clasificación energética de un edificio

La Directiva Europea 2010/31/UE obliga a cumplir los criterios de eficiencia energética en edificios, considerando que aquél que alcanza el tipo A en la clasificación energética llega a consumir hasta un 40% y un 50% de energía menos que un edificio convencional. El cálculo de eficiencia energética de un edificio se realiza estimando el gasto energético en el que se incurre sumando agua caliente sanitaria (ACS) y calefacción, y teniendo en cuenta otros factores como la ventilación o la iluminación. Siempre, en condiciones normales de ocupación y de uso. 

Los valores finales, medidos en kilovatios hora por metro cuadrado (kWh/m2 año) y en kilogramos de CO2 por metro cuadrado de vivienda (kg CO2/m2 año) establecen la clasificación correspondiente. Los indicadores clave son tanto las emisiones anuales de CO2 como el consumo anual de energía primaria no renovable. Para saber si un edificio necesita una rehabilitación energética, se mide su nivel de eficiencia en función de estos parámetros.

La letra que se adjudica tras estos análisis, que puede ir de la A a la G (siendo A la máxima calificación y G la mínima), se indica en el certificado energético. Una clasificación energética de C ya indica que la eficiencia del edificio es un 35% mayor que otro que haya obtenido la certificación G. En el caso de la una certificación A, el consumo será de hasta un 90% menos. En España, de acuerdo con el Real Decreto 235/2013, basado en una Directiva Europea, el certificado energético es obligatorio desde el 1 de junio de 2013. Deben contar con él aquellos propietarios que quieran vender o alquilar un local o un inmueble.

Eficiencia energética en edificios: consejos para mejorarla

Implementar un sistema de aislamiento térmico para disminuir el consumo de energía en un edificio es la forma efectiva y eficiente de conseguirlo. Un correcto aislamiento contribuye a un considerable ahorro energético, evita que se produzcan cambios costosos y bruscos de temperatura, es más sostenible desde un punto de vista medioambiental y, al mismo tiempo, también sirve de aislamiento acústico, algo que se aprecia en especial en zonas de las ciudades por las que circula un tráfico intenso. Por otra parte, las viviendas que cuentan con un aislamiento eficiente aumentan su valor en el mercado inmobiliario, ya que además de presentar menores consumos, mejoran su estética exterior.

Para estos casos, el Sistema de Aislamiento Térmico Exterior (SATE) está considerado la solución más efectiva tanto para viviendas nuevas como para aquellas que se quieren rehabilitar. Consiste en anclar a la fachada unas placas aislantes de revestimiento de mortero aislante, protegido con mortero mineral, que dan lugar a una envolvente que a su vez se apuntala con un revestimiento exterior

Una de las notas más positivas de este sistema es que no necesita ningún mantenimiento, no reduce los metros cuadrados útiles de la vivienda y se aplica sin invadir las zonas habitables, lo que permite a los ocupantes de la vivida realizar su vida habitual en ella. 

Además, en Pinturas Blatem, contamos también con pintura anticondensación, que tiene propiedades termoaislantes, anticondensación y antimoho. Es una pintura que sirve para interiores y que protege las superficies pintadas, contribuyendo a la eficiencia energética de la que hablamos. 

Pero estos no son los únicos sistemas eficaces, otro sistema de aislamiento utilizado para edificios de viviendas es la inyección de aislamiento en la cámara de aire de los tabiques, un rellenado con espuma aislante de la cámara de aire existente entre la fachada y las paredes del exterior. El material que se emplea para el rellenado es poliuretano, celulosa o lanas minerales. Otros sistemas empleados son el sistema de aislamiento con fachada ventilada y los trasdosados aislantes. Puedes leer más sobre otros tipos de aislamiento térmico, pinchando aquí.

En Pinturas Blatem ofrecemos un asesoramiento técnico durante todo el proceso que consiste en la resolución de vuestras dudas previas, y en el seguimiento de todo el proceso: instalación, garantías, etc. Ponemos a disposición, tanto de particulares como de profesionales, una amplia oferta informativa en torno a nuestros productos.

A continuación podéis conocer un poco más en profundidad el Sistema SATE, del que os hemos hablado: